Respuesta directa: qué cubre una vela triangular de 500 x 500 cm
Un triángulo equilátero de 5 metros de lado tiene una superficie de 10,83 m². Sale de una fórmula que puedes comprobar tú mismo: área igual a la raíz cuadrada de 3 dividida entre 4, multiplicada por el lado al cuadrado. Es decir, 0,4330 × 25 = 10,825 m². Con las cuatro unidades del pack y sin solapar ninguna, reúnes 43,3 m² de tela. Su altura, medida desde un lado hasta el vértice opuesto, es de 4,33 metros, y el perímetro completo que hay que tensar mide 15 metros lineales.
Esos números importan porque marcan la diferencia entre lo que imaginas al leer «500 x 500» y lo que recibes. Mucha gente traduce mentalmente esa medida a un cuadrado de 5 por 5, que serían 25 m². Un triángulo del mismo lado cubre menos de la mitad. No es un defecto del producto: es geometría, y conviene tenerlo claro antes de calcular cuántas unidades te hacen falta.
Hay otra cifra que ayuda a visualizarlo mejor que los metros cuadrados sueltos. Dentro de un triángulo equilátero de 5 metros cabe un cuadrado de 2,32 metros de lado. Ese es, más o menos, el rectángulo útil que puedes poner debajo de una sola vela: una mesa de comedor de exterior con sus sillas alrededor entra holgada. Si lo que quieres es cubrir una zona de estar completa, con tumbonas y paso, necesitarás combinar dos o tres unidades solapadas.
La superficie de tela y la sombra que se proyecta en el suelo no son lo mismo. La tela son 10,83 m² fijos; la mancha de sombra se mueve, se estira y se deforma a lo largo del día según la altura y el azimut del sol. Diseña pensando en la hora a la que vas a usar el espacio, no en el mediodía.
La sombra real frente a la superficie de tela
Cuando el sol está muy alto, la sombra de una vela horizontal es casi idéntica a su superficie y cae prácticamente debajo. Cuando el sol baja, la sombra se alarga y se desplaza, así que crece en superficie pero se aleja de donde estás sentado. Una manera sencilla de calcularlo: el desplazamiento horizontal de la sombra es la altura de la vela dividida entre la tangente del ángulo de elevación del sol. Con la vela a 3 metros y el sol a 30 grados sobre el horizonte, la sombra se corre 5,2 metros. Con el sol a 70 grados, apenas 1,1 metros.
De ahí sale la regla práctica más útil de todo este texto: para el sol de mediodía necesitas techo; para el sol de la tarde necesitas pantalla. Y una vela triangular hace las dos cosas si juegas con la altura de sus tres vértices, que es exactamente la libertad que un toldo horizontal fijo no te da.
Frente al formato 300 x 400: qué cambia de verdad
Las otras dos velas Aktive de este catálogo comparten un formato distinto: 300 x 400 cm. Eso describe un triángulo rectángulo con catetos de 3 y 4 metros, cuya hipotenusa mide justo 5 metros —el clásico triángulo 3-4-5— y cuya superficie es de 6 m² exactos, porque en un triángulo rectángulo el área es simplemente el producto de los catetos partido por dos.
Comparativa geométrica entre los dos formatos del catálogo. Datos calculados sobre las medidas nominales de la ficha; el fabricante no publica gramaje ni resistencia al viento en ninguno de los dos.
| Concepto | Triangular 500 × 500 cm (esta página) | Triangular 300 × 400 cm |
| Tipo de triángulo | Equilátero, 5 m de lado | Rectángulo, catetos 3 y 4 m |
| Superficie por unidad | 10,83 m² | 6,00 m² |
| Superficie del pack de 4 | 43,3 m² | 24,0 m² |
| Perímetro a tensar | 15,0 m | 12,0 m |
| Distancia entre anclajes | 5,0 m en los tres lados | 3,0 / 4,0 / 5,0 m |
| Cuadrado útil inscrito | 2,32 m de lado | 1,71 m de lado |
| Carga de viento relativa | Referencia (100 %) | Un 45 % menos a igual viento e inclinación |
| Manejo de una persona sola | Difícil: 5 m de envergadura | Razonable |
| Encaja bien en | Jardín, patio grande, pérgola, muro corrido | Terraza urbana, balcón amplio, rincón |
| Color disponible aquí | Crema | Crema y blanco |
Superficie: un 80 % más de tela por unidad
10,83 dividido entre 6 da 1,80. Cada vela de este pack aporta un 80 % más de superficie que una del formato pequeño. Traducido a decisión de compra: con cuatro unidades de 500 x 500 cubres lo que con el formato pequeño te costaría siete velas. Si tu problema es una superficie grande y despejada, el formato grande sale mucho mejor parado en número de anclajes que tienes que instalar, que es donde de verdad se va el tiempo y el dinero de la instalación.
Carga de viento: aquí es donde el tamaño se paga
La física es directa y no admite optimismos. La presión dinámica que el aire ejerce sobre una superficie vale la mitad de la densidad del aire multiplicada por el cuadrado de la velocidad. Con densidad del aire de 1,225 kg/m³, sale esto:
Presión dinámica del aire y fuerza teórica máxima, calculada como superficie plana perpendicular al viento e impermeable. Es un techo aritmético para entender el orden de magnitud, no una especificación del fabricante: una vela inclinada, permeable y en régimen turbulento recibe bastante menos, y el fabricante no publica ninguna cifra de resistencia al viento para este artículo.
| Velocidad del viento | Presión dinámica | Fuerza teórica sobre 10,83 m² (500 × 500) | Fuerza teórica sobre 6 m² (300 × 400) |
| 30 km/h (brisa fuerte) | 43 Pa | ≈ 47 kgf | ≈ 26 kgf |
| 50 km/h (viento fresco) | 118 Pa | ≈ 130 kgf | ≈ 72 kgf |
| 70 km/h (viento duro) | 232 Pa | ≈ 256 kgf | ≈ 142 kgf |
| 90 km/h (temporal) | 383 Pa | ≈ 423 kgf | ≈ 234 kgf |
Quédate con dos ideas de esa tabla. La primera: al doblar la velocidad del viento, la presión se multiplica por cuatro. Pasar de 30 a 60 km/h no duplica el esfuerzo, lo cuadruplica. La segunda: a igualdad de viento y de inclinación, esta vela transmite a sus anclajes casi el doble de fuerza que la de 300 x 400, simplemente porque tiene casi el doble de tela. Un anclaje que aguantaba sobradamente el formato pequeño puede quedarse justo con este.
Por eso el mensaje operativo del formato grande no es «tiene más sombra», sino «tiene más sombra y por tanto exige más estructura». Es una compra que hay que decidir mirando la pared, no mirando la foto.
Altura y postes: el otro efecto del formato
Un lado de 5 metros necesita dos puntos de anclaje separados 5 metros. Eso descarta muchas terrazas urbanas de golpe: si tu pared útil mide 3,5 metros, esta vela no entra por ese lado. Además, un triángulo grande montado bajo agobia; con la vela a 2,20 metros la sensación es de techo bajo y el aire caliente se estanca. Si el montaje pide postes libres, un poste que sostiene un vértice de esta vela a 3 metros de altura trabaja como una palanca larga: la fuerza horizontal del viento en la punta se convierte en un momento de vuelco en la base. Ese es el motivo real por el que los postes de las velas grandes se empotran en dado de hormigón y se arriostran, mientras que con formatos pequeños hay quien se apaña con soluciones más ligeras.
Frente al modelo blanco: qué decide el color
La tercera hermana del catálogo cambia el color, no la geometría: es el formato 300 x 400 en blanco. Comparado con el crema de esta página, los criterios sensatos son tres, y ninguno es una cifra de laboratorio.
Reflectancia y sensación térmica. Los tejidos claros reflejan una fracción mayor de la radiación visible que los oscuros, que la absorben y la reemiten en forma de calor hacia abajo. Crema y blanco están los dos en el lado bueno de esa escala; entre ellos la diferencia es menor que entre cualquiera de los dos y un color oscuro. Lo que sí notarás es que bajo un tejido claro la luz difusa es mayor: hay más claridad y menos sensación de cueva, a cambio de que la sombra sea algo menos densa que bajo un tejido oscuro del mismo gramaje.
Suciedad visible. Este es el argumento práctico que decide más compras de las que parece. El polvo, el polen, la calima y las manchas de agua de riego se ven mucho antes sobre blanco que sobre crema. Una vela blanca recién montada tiene un aspecto impecable; a mitad de temporada pide un lavado que la crema todavía no reclama. Si vas a montarla en una zona con arbolado, obra cerca o polvo en suspensión, el crema te dará menos trabajo visual.
Integración con el entorno. El crema entona con fachadas en tonos tierra, madera, mimbre y piedra caliza, que es el registro habitual de un porche o un jardín mediterráneo. El blanco pide un entorno más contemporáneo, con aluminio, encalado o hormigón visto, y ahí funciona mejor.
Si dudas entre crema y blanco y el sitio recibe polvo o polen, elige crema. Si dudas entre 500 x 500 y 300 x 400, no elijas por precio: elige por los puntos de anclaje que ya tienes. Es lo único que no se arregla después.
Puntos de anclaje: la parte que decide si la instalación aguanta
Una vela de sombra no es un objeto que se cuelgue, es un elemento tensado. Los tres vértices trabajan traccionados de forma permanente y reciben tirones bruscos cada vez que sopla una racha. Todo lo que falla en estas instalaciones falla por ahí.
Soportes que sí valen
- Muro de fábrica maciza o de hormigón, con la fijación adecuada al soporte y penetración suficiente en el material resistente, nunca solo en el revoco o el enfoscado.
- Postes metálicos o de madera empotrados en dado de hormigón dimensionado para el vuelco, no simplemente clavados o metidos en una maceta con peso.
- Vigas de una pérgola bien construida, siempre que la propia pérgola esté anclada y no sea una estructura autoportante ligera.
- Muros de carga de una edificación, repartiendo la carga en la zona maciza y no en el borde ni cerca de una junta.
Soportes que no valen, aunque lo parezcan
- Barandillas de aluminio o acero ligero atornilladas al canto del forjado. Están calculadas para empuje puntual de personas, no para tracción continua ni para tirones.
- Jardineras, bloques o sacos de peso muerto. Aguantan hasta que llega la racha que los desplaza, y entonces se mueven todos a la vez.
- Bajantes, canalones, rejas, persianas, mástiles de antena y toldos existentes. Ninguno está pensado para esa carga y varios se rompen sin avisar.
- Ramas de árbol. El tronco de un árbol grande y sano puede servir con cincha ancha que no estrangule la corteza, pero una rama no: se mueve, se parte y cambia de posición al crecer.
- Ladrillo hueco fijado con taco de expansión plástico. El taco gira dentro del hueco y sale entero. Si el soporte es hueco, el sistema tiene que rellenar el hueco.
Como la ficha no publica la carga admisible en los vértices ni recomendación de herrajes, el criterio razonable es sobredimensionar: pensar que cada punto puede recibir tirones de más de cien kilos en un día ventoso y montar en consecuencia. Si el soporte te genera dudas, la respuesta no es apretar más: es cambiar de soporte o pasarse al formato pequeño.
Tensión, inclinación y agua: los tres ajustes que hay que acertar
Tensar sin pasarse
Una vela floja flamea, y el flameo es lo que rompe las costuras: cada golpe de tela contra el aire es una sacudida sobre las mismas puntadas, miles de veces al día. Una vela demasiado tensa transmite todos los picos de carga directamente a los anclajes, sin ninguna capacidad de absorber la energía de una racha. El punto correcto está en medio: la tela debe quedar plana y sin arrugas, con los bordes ligeramente cóncavos y sin ondear al viento moderado.
Un detalle que sorprende a casi todo el mundo: durante las primeras semanas la vela cede. La tela y las costuras se asientan y aparece holgura. Eso no es un defecto, es el comportamiento normal de un tejido tensado. Lo que toca es revisar la tensión a los pocos días de montarla y volver a ajustarla, y después con menos frecuencia. Quien no lo hace acaba con una vela que ondea todo el verano y se descose antes de tiempo.
Inclinación y evacuación de agua
Los tres vértices no deben quedar a la misma altura. Si el plano de la vela queda horizontal, la propia flexión del tejido crea un punto bajo en el centro, y ahí se acumula el agua de lluvia. El criterio para comprobarlo no necesita transportador de ángulos: si después de llover la vela retiene agua, es que falta desnivel o falta tensión. Punto.
Merece la pena entender por qué esto es tan serio. El agua pesa una tonelada por metro cúbico. Una lámina de un solo centímetro extendida sobre un metro cuadrado son 10 kilos. Una bolsa modesta en el centro de una vela grande puede acumular decenas de kilos concentrados en el punto peor: tirando hacia abajo del centro, deformando el tejido y desviando la tracción de los tres anclajes en una dirección para la que no estaban pensados. Es el mecanismo por el que se arrancan las fijaciones en una noche de lluvia sin apenas viento.
Cómo se resuelve en la práctica
Con un triángulo lo tienes fácil, porque tres puntos siempre definen un plano: basta con dejar un vértice claramente más bajo que los otros dos para que la vela tenga una pendiente limpia y el agua salga por ahí. Elige ese vértice bajo apuntando hacia una zona donde el chorro no moleste —un parterre, una zona de paso, un desagüe— y no hacia la mesa. Con velas solapadas, la de arriba desagua sobre la de abajo, así que hay que encadenar las pendientes en el mismo sentido.
Orientación: dónde poner la sombra según el recorrido del sol
El error más repetido es montar la vela mirando el plano de la terraza en lugar de mirar el recorrido del sol. Unos cuantos hechos que puedes verificar y que cambian la instalación:
El mediodía solar no son las doce. En la España peninsular, con el horario de verano, el sol alcanza su punto más alto en torno a las dos de la tarde en hora oficial. Si planificas la sombra para las 12:00 del reloj, la estás planificando para un sol que todavía está en el sureste.
El sol de verano está muy alto al mediodía y muy bajo por la tarde. A una latitud media peninsular, en torno a los 40 grados, la altura del sol al mediodía del solsticio de verano ronda los 73 grados; en el equinoccio baja a unos 50, y en el solsticio de invierno se queda cerca de 26. Con el sol a 73 grados la sombra cae casi vertical y basta un techo; a las siete o las ocho de la tarde de julio el sol está bajo y entra prácticamente en horizontal por el oeste, y ahí ningún techo horizontal te salva.
En verano el sol sale y se pone fuera del eje este-oeste. Amanece hacia el noreste y se pone hacia el noroeste, así que una fachada orientada al norte recibe sol directo a primera y a última hora en los meses de calor, cosa que no ocurre en invierno. Si tu zona de estar está en ese lado, la vela sigue teniendo sentido.
Traducción a decisiones de montaje
- Orientación sur: el problema es el mediodía, con sol muy alto. Funciona una vela casi horizontal, con ligera pendiente, montada alta para que ventile.
- Orientación oeste o suroeste: el problema es la tarde, con sol bajo. Baja mucho el vértice orientado al poniente para que la vela trabaje como pantalla vertical inclinada, no como techo.
- Orientación este: molesta a primera hora. Suele bastar una vela más pequeña y baja en ese lado, o directamente aceptarlo si desayunas dentro.
- Espacios con vistas: no cierres el lado que da a la vista. Es preferible sacrificar media hora de sombra que convertir la terraza en un pasillo cubierto.
Con cuatro unidades tienes margen para probar. Una recomendación honesta: monta primero dos, vívelas una semana y decide dónde van las otras dos. Es mucho más eficaz que planificar las cuatro sobre plano y descubrir en agosto que la sombra cae donde no te sientas nunca.
Montaje paso a paso y qué comprobar al recibirlo
Al abrir el paquete
- Cuenta las unidades. Deben ser cuatro. Parece obvio y es el error de preparación de pedido más frecuente.
- Comprueba que todas son iguales en color y formato. Mezclas de referencias parecidas ocurren, y aquí hay tres artículos muy similares en el mismo catálogo.
- Extiende una y mide un lado con cinta métrica. Las medidas de ficha son aproximadas y el tejido cede al tensar, así que una diferencia de algunos centímetros no es un defecto; una diferencia grande, sí.
- Recorre el perímetro completo, los 15 metros, buscando puntadas sueltas, hilos cortados o dobleces mal cosidos. Es el momento de detectarlo, no en septiembre.
- Revisa los tres vértices, que es donde se concentra todo el esfuerzo, y mira cómo está resuelto el refuerzo y el punto de amarre.
- Inventaría los herrajes que vengan dentro. La ficha no detalla el contenido del kit, así que hasta que abras la caja no sabrás si necesitas comprar tensores, mosquetones o cáncamos aparte. Cuenta con la posibilidad de que sí.
Antes de taladrar nada
Extiende las velas en el suelo, en el sitio, y coloca los vértices donde crees que van a ir. Sí, es tedioso; también es lo que evita el agujero equivocado. Con una vela de 5 metros de lado, una desviación de 30 centímetros en un vértice deja la tela imposible de tensar o directamente sin llegar. Marca los puntos, mide las distancias entre marcas y compáralas con el lado real de la vela: los anclajes deben quedar algo más separados que el lado, para dejar sitio a los tensores, pero no tanto como para que la tela no alcance.
Secuencia de montaje
- Instala primero los tres puntos fijos y deja que fragüe o asiente lo que tenga que asentar antes de cargar nada.
- Fija el vértice más alto y trabaja desde ahí, dejando los otros dos flojos.
- Ve tensando de forma alterna entre los dos vértices restantes, poco a poco, en varias pasadas. Tensar del todo un vértice antes de tocar el otro descoloca la geometría y deja arrugas permanentes.
- Comprueba visualmente que no quedan pliegues y que los bordes no ondean. Si ves una arruga que va de un vértice al centro, ese vértice está sobretensado respecto a los demás.
- Revisa la tensión unos días después y vuelve a ajustar tras el asentamiento inicial.
Viento fuerte, invierno, limpieza y guardado
Cuándo desmontar
La regla es incómoda pero es la que salva las instalaciones: ante aviso de viento fuerte, se quita. Una vela de 10,83 m² montada durante un temporal es una superficie enorme entregada al azar de una racha, y la factura no la paga solo la vela: la pagan la pared, el poste o la barandilla a los que estaba atada. Diseña el montaje para poder desmontar rápido —mosquetones accesibles, un vértice que se libere sin escalera— y la decisión dejará de darte pereza.
Lo mismo aplica en invierno en zonas de heladas o nevadas. La nieve acumulada pesa mucho y no se evacua sola, y los ciclos de hielo y deshielo castigan cualquier tejido a la intemperie. En zonas de invierno suave el argumento es distinto y muchas instalaciones se quedan puestas todo el año, pero incluso entonces recogerla unos meses alarga su vida y te obliga a revisar los anclajes una vez al año, que no es poco.
Limpieza
- Extendida en el suelo y por las dos caras, no colgada. Colgada no llegas y el peso del agua la castiga.
- Agua fría o templada, jabón neutro y cepillo de cerdas blandas. Movimientos suaves, sin frotar sobre las costuras.
- Nada de lejía, disolventes, amoniaco ni desengrasantes agresivos. Degradan el tejido y los tratamientos superficiales.
- Nada de hidrolimpiadora a presión. El chorro abre el tejido y arranca las puntadas con una eficacia notable.
- Aclarado abundante, porque los restos de jabón atraen suciedad y dejan cerco.
- Secado completo al aire, extendida, antes de tocarla más.
Guardado
El único error de guardado que de verdad importa es plegarla con humedad. Una vela guardada mojada o incluso ligeramente húmeda desarrolla manchas y olor en poco tiempo, y esas manchas ya no se van. El resto son detalles que ayudan: guardarla en bolsa transpirable en lugar de plástico hermético, en sitio seco y sin sol directo, con los herrajes aparte para que no marquen la tela, y con una foto del montaje hecha antes de desmontar. Esa foto vale su peso en oro la primavera siguiente, cuando no recuerdes qué vértice iba en qué cáncamo.
Lo que esta ficha no publica (y por qué no lo rellenamos)
Preferimos que esto quede escrito con todas las letras, porque es información útil en sí misma. De este artículo no consta publicado:
- El gramaje del tejido en gramos por metro cuadrado.
- El factor de protección ultravioleta o porcentaje de bloqueo de radiación UV.
- La resistencia al viento declarada por el fabricante, en cualquier unidad.
- El tipo de costura perimetral y si lleva refuerzo interior en el dobladillo.
- El material y acabado de los ojales o puntos de amarre de los vértices.
- Si se incluyen tensores, mosquetones, cuerdas o herrajes, y cuáles.
- El comportamiento frente al agua: si es permeable, hidrófuga o impermeable.
- Tratamientos antimoho, ignífugos o de estabilización frente a la luz.
No hay ninguna de esas cifras en esta página porque no las tenemos. Un número inventado en una ficha de producto no es un detalle menor: es lo que hace que alguien monte una vela confiando en una resistencia al viento que nadie ha declarado. Lo que sí sabemos —material poliéster, color crema, cuatro unidades, 500 x 500 cm por unidad— está arriba, y todo lo calculado en este texto sale de esas medidas y de aritmética que puedes rehacer tú.
Cuando recibas el pack, la etiqueta cosida en la propia vela y las instrucciones que la acompañen son la referencia buena. Si esa etiqueta declara gramaje, protección UV o límites de viento, ese dato manda sobre cualquier cosa que hayas leído antes de comprar, aquí incluido.
Compra, garantía y devolución
Estas velas se venden en TuRegalo.vip como pack cerrado de cuatro unidades. El estado de disponibilidad que ves en esta página es el que marca el sistema de stock en cada momento; si aparece como no disponible, el botón de compra puede estar activo pero el pedido no se cursará hasta que vuelva a haber existencias.
Garantía legal de conformidad: 3 años desde la entrega. Lo estableció el Real Decreto-ley 7/2021, que modificó el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007), y se aplica a las compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022. Durante ese plazo, si el producto no es conforme —una costura que se abre sola, un defecto de fabricación, medidas que no se corresponden con lo anunciado— tienes derecho a su reparación o sustitución y, si eso no resuelve, a la rebaja del precio o a la resolución del contrato. No es lo mismo que un desgaste normal por uso a la intemperie durante temporadas, que no es un defecto.
Derecho de desistimiento: 14 días naturales desde la recepción, sin necesidad de justificar la decisión, conforme a los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Puedes abrir el embalaje y examinar el producto igual que lo harías en una tienda física: desplegar una vela para verla y medirla entra dentro de lo razonable. Solo cabe una deducción por depreciación si la manipulas más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza, características y funcionamiento —por ejemplo, si la montas y la dejas una temporada a la intemperie y luego la devuelves—. Ninguna cláusula que exija devolverla «sin abrir y en su embalaje original» para admitir el desistimiento es válida frente a este derecho.
Para cualquier trámite de garantía o devolución, la vía es contacto, y las condiciones completas están en devoluciones y garantía.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta sombra da realmente una vela triangular de 500 x 500 cm?
La superficie de tela es de 10,83 m² por unidad, y con las cuatro del pack sin solapar llegas a 43,3 m². La sombra proyectada en el suelo no coincide con esa cifra: se desplaza y se deforma según la altura del sol, así que a mediodía queda casi bajo la vela y a última hora de la tarde se alarga y se corre hacia el este.
¿Qué cambia respecto a la versión de 300 x 400 cm?
El 300 x 400 es un triángulo rectángulo de catetos 3 y 4 metros con 6 m² de superficie; este de 500 x 500 tiene 10,83 m², un 80 % más de tela por unidad. Esa diferencia se traslada a la carga de viento, a la altura de montaje y a la exigencia de los anclajes. Si tienes pared firme y espacio, el formato grande cubre mucho más; si anclas a barandilla o soportes dudosos, el pequeño perdona más.
¿En qué se diferencia del modelo blanco?
En el color y en el formato: el blanco de este catálogo es el de 300 x 400 cm, mientras que el crema existe además en 500 x 500. Los dos son tonos claros. El crema disimula mejor el polvo y el polen acumulados; el blanco se ve más limpio recién montado y más sucio a mitad de temporada.
¿Qué material es y qué gramaje tiene?
La ficha indica poliéster y color crema. El gramaje no está publicado, igual que tampoco lo están el factor de protección UV, la resistencia al viento ni el tipo de costura. No damos esas cifras porque no constan: la etiqueta cosida del propio artículo es la referencia buena.
¿Por qué el viento es más problema en el formato de 5 metros?
La presión del aire crece con el cuadrado de la velocidad: al doblar la velocidad del viento, la presión se multiplica por cuatro. La fuerza total es esa presión por la superficie expuesta, y esta vela tiene un 80 % más de tela que el formato 300 x 400. A igualdad de viento e inclinación, cada anclaje recibe proporcionalmente más.
¿A qué puedo anclar las velas?
A elementos que ya soporten esfuerzo estructural: muro de fábrica o de hormigón con fijación adecuada al soporte, postes empotrados en dado de hormigón, o vigas de una pérgola bien construida. No sirven barandillas ligeras, jardineras con peso suelto, bajantes, rejas ni toldos existentes. Como la carga admisible en los vértices no está publicada, el criterio es sobredimensionar el soporte.
¿Cuánta inclinación hay que dar para que no se embolse el agua?
El criterio operativo es que, después de llover, la vela no retenga agua. Si se forma una bolsa, falta desnivel entre vértices o falta tensión. Conviene tomárselo en serio: un centímetro de lámina sobre un metro cuadrado son 10 kilos, y una bolsa modesta acumula decenas de kilos tirando del centro de la tela.
¿Cómo la oriento para que dé sombra cuando la necesito?
Mira dónde te molesta el sol, no dónde está el sol. En la España peninsular el mediodía solar de verano cae en torno a las dos de la tarde en hora oficial, con el sol muy alto y la sombra casi bajo la vela. El problema suele ser la tarde, con sol bajo por el oeste: ahí la solución es bajar el vértice orientado al poniente para que la vela haga de pantalla y no solo de techo.
¿Es impermeable? ¿Puedo dejarla puesta si llueve?
La ficha no declara impermeabilidad, así que no la damos por supuesta: trátala como protección solar, no como cubierta de lluvia. Si llueve fuerte o hay aviso de viento, destensa y desmonta. Es cuestión de minutos y evita el escenario que rompe estas instalaciones, que es la vela puesta durante una racha con agua acumulada encima.
¿Cómo se limpia y se guarda?
Agua fría o templada, jabón neutro y cepillo blando, extendida en el suelo y por las dos caras. Nada de lejía, disolventes ni hidrolimpiadora a presión. Lo más importante es guardarla completamente seca, porque una vela plegada con humedad desarrolla manchas y olor. Guarda los herrajes por separado para que no marquen la tela.
¿Qué compruebo nada más recibir el pack?
Que sean cuatro unidades, todas del mismo color y formato. Extiende una y mide un lado con cinta métrica para contrastar con los 500 cm nominales, teniendo en cuenta que son medidas aproximadas. Recorre el perímetro buscando puntadas sueltas, revisa los refuerzos de los tres vértices y comprueba qué herrajes vienen dentro, porque la ficha no detalla el contenido del kit.
¿Qué garantía y qué plazo de devolución tengo?
La garantía legal de conformidad es de 3 años desde la entrega, según el Real Decreto-ley 7/2021 sobre el RDL 1/2007. Además, en compra a distancia dispones de 14 días naturales para desistir sin justificar la decisión, conforme a los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007, y puedes desembalar y examinar el producto: solo cabe descuento si lo manipulas más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza y funcionamiento.
¿Cuántas velas necesito para mi terraza?
Mide la superficie que quieres cubrir y divídela entre 10,83 m² si vas con este formato, o entre 6 m² si vas con el de 300 x 400. Redondea hacia arriba y añade margen si vas a solapar, que es lo habitual para conseguir sombra continua sin huecos de luz entre velas. Y comprueba antes que tienes puntos de anclaje válidos para todos los vértices que salgan de esa cuenta: es lo que de verdad limita el resultado.
¿Puedo combinar este formato con el de 300 x 400?
Sí, y a menudo es la mejor solución. Las velas grandes cubren la zona central y despejada, y las pequeñas resuelven los rincones, los pasos y los lados donde no hay 5 metros libres entre anclajes. Si mezclas, mantén el mismo color para que el conjunto no se vea como un remiendo, y encadena las pendientes en el mismo sentido para que el agua de la vela superior desagüe sobre la inferior y no sobre la mesa.
Si quieres seguir mirando, tienes el resto del catálogo en la tienda y más guías de producto en el blog.