Velas de sombra Aktive Triangular Crema 300 x 400 cm (4 Unidades)
Un toldo vela no se compra por metros de tela, se compra por la sombra que consigues colocar donde la necesitas. Esta ficha del toldo vela Aktive triangular en crema de 300 x 400 cm, en pack de 4 unidades, explica qué superficie sombrea de verdad ese triángulo, cómo se ancla y se tensa, en qué se diferencia del formato 500 x 500 cm y de la versión blanca, y qué datos técnicos no aparecen publicados en la ficha del fabricante y por tanto aquí tampoco se afirman.

Respuesta directa: qué es y qué sombra da realmente
Es un pack de cuatro toldos vela triangulares de color crema, de 300 × 400 cm cada uno, fabricados en poliéster según la ficha del artículo. Un toldo vela es una lámina de tejido que se cuelga tensa entre tres puntos de anclaje y proyecta sombra sobre la superficie que queda debajo y, sobre todo, al lado contrario del sol. No es una pérgola ni una cubierta: no lleva estructura propia, no se sujeta solo y no está pensado para protegerte de la lluvia.
Si las dos medidas publicadas —300 y 400 cm— corresponden a los dos lados que forman el ángulo recto, cada vela tiene 6 m² de tela y su tercer lado mide exactamente 500 cm, porque 3, 4 y 5 son la terna pitagórica clásica. Ese detalle no es trivia matemática: te dice de antemano cuánto separación necesitas entre el tercer y el resto de anclajes, y evita la sorpresa de descubrir en la terraza que el lado largo no cabe. Si la ficha se refiere a otra combinación de lados, la superficie cambia; conviene medir la tela al recibirla antes de taladrar nada, y eso se explica más abajo.
Seis metros cuadrados de tela no equivalen a seis metros cuadrados de sombra útil. La sombra que aprovechas depende de la altura a la que cuelgues la vela, de su inclinación y de la hora. Al mediodía la sombra cae casi bajo la propia tela; a media tarde se desplaza varios metros. Por eso la pregunta correcta no es «¿cuántos metros cubre?», sino «¿a qué hora quiero estar a la sombra y dónde?».
El pack de cuatro está pensado para solapar velas. Tres o cuatro triángulos superpuestos a alturas ligeramente distintas cubren un patio de forma mucho más continua que una sola pieza grande, y además dejan huecos de ventilación por donde escapa el aire caliente. También te permite repartirlas: dos en la terraza y dos en la zona de la piscina, por ejemplo, o guardar una de repuesto.
La geometría del triángulo 300 × 400: números que puedes comprobar
Antes de hablar de tejidos conviene entender qué estás colgando, porque la geometría es lo único que se puede calcular con certeza sin depender de datos que el fabricante no publica.
Superficie, perímetro y lado largo
Un triángulo rectángulo con catetos de 3 y 4 metros tiene una superficie de 3 × 4 ÷ 2 = 6 m². Su hipotenusa mide 5 m y su perímetro total, 12 m. Ese perímetro es la longitud de tela que tendrás que revisar cuando la extiendas en el suelo, y los 5 m del lado largo marcan la distancia mínima entre los dos anclajes que lo sostienen. Si tu terraza mide 4 m de fachada, el lado de 5 m no entra en línea recta: tendrás que girar la vela y anclarla en diagonal.
La distancia real entre anclajes es mayor que el lado de la tela
Este es el error que más veces obliga a rehacer una instalación. La vela no se ata directamente al muro: entre cada esquina y su punto de anclaje van los herrajes, y esos herrajes ocupan. Además el tejido tiene que quedar tenso, así que necesitas margen para tirar. Como regla de trabajo, deja entre 20 y 40 cm adicionales por esquina respecto a la medida del lado. Con el triángulo 3-4-5 eso significa que los puntos de anclaje deben estar aproximadamente a 3,3–3,8 m, 4,3–4,8 m y 5,3–5,8 m entre sí. Marca esos puntos con cinta antes de perforar y comprueba las tres distancias con un metro; si una no cuadra, mueve el punto, no fuerces la tela.
Cuánta sombra proyecta según la hora
La posición del sol es astronomía pura y se puede calcular. En la península, a una latitud media próxima a 40° norte, el sol alcanza en el solsticio de junio una altura sobre el horizonte de unos 73° al mediodía solar; en los equinoccios, unos 50°; y en pleno agosto por la tarde, hacia las 18:00 hora solar, ronda los 25–30°.
La sombra se desplaza en función de esa altura. Si cuelgas la vela a 2,5 m del suelo, el desplazamiento horizontal de su sombra es aproximadamente la altura dividida entre la tangente del ángulo solar:
| Momento | Altura del sol | La sombra se desplaza | Qué significa |
|---|---|---|---|
| Mediodía solar en junio | ≈ 73° | ≈ 0,8 m | La sombra cae casi debajo de la vela |
| Media mañana / media tarde | ≈ 45° | ≈ 2,5 m | La sombra se aparta lo mismo que mide la altura |
| Equinoccio al mediodía | ≈ 50° | ≈ 2,1 m | En septiembre ya hay que reorientar |
| Tarde de agosto (18:00 solar) | ≈ 28° | ≈ 4,7 m | La sombra útil está muy lejos de la vela |
Traducido: si quieres sombra en la mesa a la hora de comer, la vela va casi encima de la mesa. Si la quieres a media tarde, la vela tiene que estar desplazada varios metros hacia el oeste de la mesa, o inclinada de forma que su borde bajo mire al poniente. Cuatro velas te permiten cubrir las dos situaciones sin mover nada.
La medida de la tela te dice cuánto material compras. La altura de colocación y la hora del día te dicen dónde cae la sombra. Son dos decisiones distintas y la segunda es la que determina si estarás a gusto.
Crema 300 × 400 frente a crema 500 × 500 y frente a blanco 300 × 400
En esta tienda conviven tres referencias de la misma familia y se parecen lo suficiente como para confundirlas. Estas son las diferencias reales, con los datos que constan en cada ficha.
| Referencia | Medidas | Color | Superficie de tela por vela | SKU |
|---|---|---|---|---|
| Esta ficha | 300 × 400 cm | Crema | ≈ 6 m² si son catetos de un triángulo rectángulo | S8901262 |
| Triangular blanco 300 × 400 cm | 300 × 400 cm | Blanco | La misma | S8901263 |
| Triangular crema 500 × 500 cm | 500 × 500 cm | Crema | ≈ 12,5 m² si son catetos iguales | S8901264 |
Qué cambia frente al 500 × 500 cm
Lo primero, la superficie: si en ambos casos las medidas son los lados que forman el ángulo recto, el 500 × 500 tiene algo más del doble de tela (12,5 m² frente a 6 m²) y su lado largo pasa de 5 m a unos 7,07 m. Eso cambia la instalación por completo.
Con 300 × 400 puedes trabajar dentro de una terraza urbana normal: fachada, pared lateral y un poste o el pilar de la barandilla. Con 500 × 500 necesitas un espacio libre de más de siete metros en la diagonal larga, y muy pocos balcones lo tienen. En un jardín sí encaja, y ahí es la mejor opción porque cubre de una sola pieza lo que con el formato pequeño necesitaría dos velas solapadas.
Lo segundo, la tensión. Cuanta más superficie de tela, más fuerza recoge el viento y más carga llega a cada punto de anclaje. Una vela de 12,5 m² exige puntos de sujeción claramente más sólidos que una de 6 m²: muro de carga, poste hormigonado o estructura metálica soldada. Los tres anclajes de una vela de 6 m² admiten soluciones más modestas —siempre firmes— y por eso el formato 300 × 400 es más fácil de instalar en pisos y áticos.
Lo tercero, el manejo. Seis metros cuadrados de tela se extienden, se lavan y se enrollan tú solo. Doce y medio, no: para tensar el 500 × 500 sin que la tela toque el suelo hacen falta dos personas y, casi siempre, una escalera por cada extremo.
Detalle que conviene señalar y que no cuadra: en el momento de escribir esta ficha el formato 500 × 500 cm figura a un precio inferior al de esta referencia de 300 × 400 cm pese a llevar más del doble de tela. No sabemos el motivo y no tocamos el dato; si el precio es un criterio para ti, compara las dos fichas antes de decidir.
Qué cambia frente al blanco 300 × 400 cm
Misma geometría, misma instalación, mismo pack de cuatro. Lo único que cambia es el color, y el color afecta a tres cosas concretas:
- Reflexión de la luz. El blanco devuelve más luz visible hacia arriba y hacia los lados. Bajo una vela blanca la zona queda más luminosa y con un tono de luz más neutro; bajo la crema, la luz que se cuela tiene una temperatura ligeramente más cálida. Si debajo vas a leer, comer o hacer fotos, el blanco da una luz más limpia; si buscas una sombra de aspecto más recogido, la crema.
- Deslumbramiento. Una superficie blanca grande vista desde abajo con el sol detrás deslumbra más que una crema. En terrazas orientadas al sur, con la vela muy por encima de la línea de visión, esto se nota.
- Suciedad visible. El blanco marca antes el polvo, el polen, las escorrentías de lluvia sucia y las manchas de aves. La crema disimula bastante mejor esas marcas entre lavado y lavado. En zonas con calima, obra cerca o muchos árboles, es una diferencia práctica real.
Sobre el calor: es cierto como principio físico general que las superficies claras absorben menos radiación que las oscuras, pero entre crema y blanco la diferencia es mínima y ninguna de las dos fichas publica datos de temperatura, transmisión térmica ni factor de protección. No vas a notar un cambio de confort entre estas dos referencias. Elige por estética y por mantenimiento, no esperando grados de menos.
Cómo elegir en una frase
Jardín amplio y quieres cubrir de una pieza: el 500 × 500 cm. Terraza, ático o patio y quieres poder combinar y reorientar: esta de 300 × 400 cm. Todo lo anterior pero prefieres una luz más neutra debajo y no te importa lavarla más a menudo: la blanca de 300 × 400 cm.
Qué dice la ficha y qué no dice: los datos que aquí no vas a leer inventados
Muchas descripciones de toldos vela están llenas de cifras que suenan técnicas y que nadie ha comprobado. Esta ficha del fabricante recoge cuatro datos: color crema, material poliéster, cuatro unidades y medidas aproximadas de 300 × 400 cm. Todo lo demás no aparece publicado, y no lo vamos a rellenar por nuestra cuenta.
| Dato | Situación | Cómo actuar |
|---|---|---|
| Color | Publicado: crema | Comprobable en las fotos y al recibirlo |
| Material | Publicado: poliéster | Se puede verificar en la etiqueta del producto |
| Medidas | Publicado: 300 × 400 cm aproximados | Mídelas al recibirlas; «aproximadas» significa que puede haber tolerancia |
| Unidades | Publicado: 4 | Cuenta las piezas al abrir |
| Gramaje del tejido (g/m²) | No consta | Si es determinante para ti, pregúntalo antes de comprar |
| Factor de protección ultravioleta (UPF) | No consta | No asumas ningún porcentaje de bloqueo |
| Resistencia al viento (km/h) | No consta | Ninguna vela debe dejarse montada en temporal |
| Tipo de costura y refuerzo de esquinas | No consta | Revísalo visualmente al recibirlo |
| Si incluye cuerdas, tensores o mosquetones | No consta | Prevé comprar herrajes aparte; ver apartado de recepción |
| Impermeabilidad | No consta | Trátala como no impermeable: ver explicación abajo |
Por qué tratamos el toldo vela como no impermeable
La ficha no dice si el tejido deja pasar el agua, así que la respuesta honesta es que no lo sabemos. Lo que sí se puede explicar es el criterio general del producto: un toldo vela de sombreo se diseña habitualmente para ser transpirable, con un tejido que deja circular el aire. Hay dos razones técnicas detrás. La primera es la ventilación: si el aire caliente no puede atravesar la tela, se queda embolsado debajo y la zona sombreada se convierte en una cámara caliente. La segunda es de seguridad: una lámina totalmente estanca acumula el agua de lluvia en el punto más bajo y forma una bolsa cuyo peso crece muy deprisa, hasta cargar los anclajes con una fuerza para la que no se diseñaron.
Consecuencia práctica: no cuentes con esta vela para resguardarte de la lluvia, y no des por hecho lo contrario tampoco. Si necesitas cubierta estanca, lo tuyo es un toldo con lona impermeable o una pérgola con cubierta, no un toldo vela. Y si la vela se moja, déjala secar antes de guardarla.
Cuando una ficha no publica un dato, la respuesta correcta es «no consta», no una cifra plausible. Aquí no hay gramajes ni factores UV porque el fabricante no los ha declarado en este artículo.
Una aclaración necesaria sobre la marca: Aktive es una marca de un tercero. La usamos únicamente para describir el artículo que se vende. Esta tienda no tiene vinculación, licencia, patrocinio ni relación de distribución con el titular de la marca.
Altura, puntos de anclaje e inclinación
A qué altura colgarla
La altura decide tres cosas a la vez: cuánta gente pasa por debajo sin agacharse, dónde cae la sombra y cuánto viento recoge la vela. Un rango de trabajo razonable en vivienda es entre 2,2 m en el punto más bajo y 3,2 m en el más alto. Por debajo de 2,2 m molesta al pasar; por encima de 3,2 m la sombra se desplaza tanto que a media mañana ya no cubre lo que querías y, además, cuesta más alcanzar los anclajes para desmontarla.
Cuanto más alta la cuelgues, más expuesta al viento queda y menos protegida está por muros y setos. En un ático abierto o en una parcela sin cortavientos, bajar la vela medio metro reduce de forma apreciable la carga que recibe.
Los tres puntos de anclaje: qué sirve y qué no
Cada esquina tira hacia fuera, no hacia abajo. Esa es la clave de todo. El anclaje trabaja a tracción horizontal, así que un punto que aguanta perfectamente un peso colgado puede fallar cuando se le tira en diagonal. Qué usar:
- Muro de fábrica o de hormigón: es la mejor opción. Taco químico o taco metálico de expansión con una placa o cáncamo dimensionado, taladrado en el ladrillo macizo o en el hormigón, nunca en el mortero de la junta ni en un tabique hueco.
- Poste propio: tubo metálico hormigonado en el suelo, inclinado ligeramente hacia fuera de la vela (unos 10°) para que trabaje a favor de la tracción, y con dado de hormigón suficiente. Es la solución cuando falta una pared en el tercer vértice.
- Barandilla metálica soldada al forjado: puede servir si está firmemente empotrada, pero comprueba las fijaciones antes. Muchas barandillas están calculadas para empujes puntuales de personas, no para tracción sostenida.
- Árbol con tronco grueso: vale si el tronco es sólido, siempre con una cincha ancha que reparta la presión sobre la corteza. Nunca alambre, cable fino ni cuerda estrecha, que estrangulan el árbol.
- No sirve: tabiques huecos, celosías, canalones, mástiles de antena, barandillas de madera envejecida, pérgolas de aluminio ligero sin arriostrar y cualquier elemento que se mueva al empujarlo con la mano.
En comunidades de propietarios, anclar a fachada, medianera o cualquier elemento común no depende solo de la técnica: los estatutos y los acuerdos de la comunidad mandan. Consulta antes de taladrar. Si solo fijas a elementos privativos, el margen es mayor, pero sigue siendo razonable avisar.
Inclinación: nunca la montes horizontal
Una vela plana y horizontal tiene dos problemas. Uno, cualquier agua que caiga se queda en el centro y forma una bolsa que carga la tela y los anclajes. Dos, el aire caliente que sube queda atrapado debajo. La solución es sencilla: coloca los tres vértices a alturas distintas, con una diferencia de al menos 30–40 cm entre el más alto y el más bajo, para que la superficie tenga una pendiente clara hacia un punto de desagüe. Con dos o más velas solapadas, alternar la dirección de la pendiente crea además una chimenea natural por la que escapa el aire caliente.
Por qué un toldo vela se instala tenso (y cómo se tensa)
La razón es mecánica y merece entenderse, porque explica casi todos los fallos prematuros de este tipo de producto.
Una lámina flexible solo trabaja a tracción
Un tejido no tiene rigidez propia: no puede resistir compresión ni flexión, únicamente estirarse. La única forma de que una lámina sostenga carga —su propio peso, el empuje del viento— es que esté tensada entre sus apoyos. Cuando está tensa, la fuerza del viento se reparte de manera continua por toda la superficie y viaja hasta los tres anclajes de manera previsible. Cuando está floja, no.
Qué pasa cuando queda floja
Una vela con holgura no aguanta el viento: flamea. El tejido se hincha, se vacía y vuelve a hincharse decenas de veces por minuto, con golpes secos en cada ciclo. Ese aleteo hace tres cosas malas a la vez. Fatiga las costuras y los ojales, que son los puntos donde se concentra el esfuerzo. Somete a los anclajes a cargas de choque en lugar de a una tracción estable, y una carga de choque es mucho más dañina que la misma fuerza aplicada de forma continua. Y desgasta el tejido por abrasión en los pliegues que se repiten siempre en el mismo sitio. Una vela que flamea un verano entero llega al siguiente con las esquinas cansadas.
Cómo tensar sin pasarse
El objetivo es una superficie firme y sin arrugas, con una leve curvatura hacia dentro en los bordes (los toldos vela suelen cortarse con los lados algo cóncavos, precisamente para que al tensar queden rectos). Procedimiento:
- Cuelga primero los tres vértices sin tensar, con la tela suelta, y comprueba que el conjunto queda donde querías. Corrige la posición de los anclajes ahora, no después.
- Tensa de forma progresiva y alternando vértices, dando un poco en cada uno por turnos. Tensar un vértice a fondo antes que los otros descentra la tela y deja arrugas diagonales que ya no salen.
- Para de tensar cuando las arrugas desaparecen y la tela responde firme al empujarla con la mano. La vela debe ceder un poco, no estar rígida como una plancha.
- Revisa la tensión a las dos semanas de uso y luego cada cierto tiempo. El tejido y los nudos ceden algo con el uso y el calor; recuperar esa holgura es el mantenimiento más rentable que existe en este producto.
Sobre los herrajes: la ficha no indica si el pack incluye cuerdas, mosquetones o tensores. Si no vienen, necesitarás por cada vela tres elementos de unión entre esquina y anclaje. Los tensores de husillo permiten ajustar con precisión y recuperar holgura sin desmontar nada; con cuerda tendrás que rehacer nudos cada vez. Merece la pena comprarlos de acero inoxidable si vives cerca del mar, porque el salitre castiga mucho el acero común.
Orientación: colocarla según el recorrido del sol
Esta es la parte que más diferencia hay entre una vela bien puesta y una que te obliga a mover la mesa tres veces al día. Y se resuelve con astronomía elemental, sin necesidad de aparatos.
Por dónde va el sol en España
En verano el sol sale claramente por el nordeste, culmina al sur muy alto al mediodía solar y se pone por el noroeste. En invierno sale por el sudeste, culmina al sur mucho más bajo y se pone por el sudoeste. Recuerda además que la hora oficial en la península va adelantada respecto a la hora solar: en horario de verano, el mediodía solar cae en torno a las 14:00 del reloj. Cuando planifiques, piensa en hora solar y luego traduce.
Reglas de colocación según cuándo uses el espacio
- Comidas al mediodía: la vela va prácticamente encima de la mesa, con el vértice bajo apuntando ligeramente al sur. Con el sol a más de 70° la sombra casi no se desplaza.
- Sobremesa y tarde (la situación más habitual): desplaza la vela hacia el suroeste de la zona que quieres sombrear y baja ese lado. Es la orientación que corta el sol de las horas de más calor real, que en España llegan después del mediodía solar.
- Desayunos y mañanas: la vela va al este/sudeste de la mesa, con el lado bajo hacia levante.
- Uso todo el día: es justo el caso en el que un pack de cuatro rinde. Dos velas cruzadas en direcciones opuestas, una sesgada al este y otra al oeste, con solape en el centro, cubren la franja larga sin dejar el mediodía descubierto.
Un truco de comprobación antes de taladrar
Antes de fijar nada, haz la prueba de la sábana: cuelga provisionalmente una tela vieja —o la propia vela sin tensar, con cuerdas temporales— en la posición prevista y observa la sombra a lo largo de un día completo, anotando a qué hora cubre la mesa y a qué hora la deja al sol. Un día de observación ahorra muchos agujeros de más. Si no dispones de un día entero, con dos comprobaciones —una a mediodía solar y otra a media tarde— ya se ve casi todo.
Ten en cuenta también que la posición del sol cambia a lo largo de la temporada. Una vela perfecta en julio deja pasar el sol de lado a finales de septiembre, cuando el astro está veinte grados más bajo. Con el formato de 300 × 400 cm reorientar es cuestión de mover un vértice; ahí gana claramente al formato grande.
Viento, lluvia y desmontaje de invierno
El viento es lo que rompe estas velas, no el sol
La ficha no publica ninguna resistencia al viento, y aunque la publicara, la cifra sería del tejido, no de tu instalación: la cadena falla por el eslabón más débil, y ese suele ser el taco de la pared o el nudo de la esquina. La regla es sencilla y no depende de datos que no tenemos: si se anuncia viento fuerte, la vela se afloja o se baja. No hay una velocidad mágica por debajo de la cual estés seguro; hay un criterio de prudencia.
En la práctica esto significa mirar el aviso meteorológico igual que miras si va a llover antes de tender. Con aviso por viento, desmontar lleva unos minutos y evita un problema que puede ir mucho más allá de la propia vela: una lámina de seis metros cuadrados que se suelta y sale volando de un ático es un riesgo para terceros, y la responsabilidad es de quien la instaló.
Lluvia
Ya lo hemos dicho arriba y conviene repetirlo porque es el malentendido más frecuente: no la trates como cubierta de lluvia. Aparte de que el dato de impermeabilidad no consta, el riesgo real no es mojarse, es la bolsa de agua. Si llueve con la vela montada, comprueba después que no se ha quedado agua embolsada en algún punto y, si la hay, empújala desde abajo con un palo largo con la punta protegida —nunca con algo que pueda perforar el tejido— hasta vaciarla, y luego retensa.
Desmontaje y guardado de invierno
Salvo que vivas en una zona de invierno muy benigno y sin viento, lo razonable es retirar las velas al final de la temporada. En la mayor parte de la península eso significa entre finales de octubre y marzo. Las razones: los temporales de invierno son más frecuentes y más fuertes, la nieve acumulada carga la tela con un peso para el que no está pensada, los ciclos de hielo y deshielo castigan tejidos y herrajes, y en invierno el sol bajo se agradece más que se estorba.
Pasos del desmontaje:
- Afloja los tres vértices por igual antes de soltar ninguno, para que la tela baje sin tirones.
- Suelta primero el vértice más alto, sujetando la tela para que no caiga sobre el suelo sucio ni sobre una barandilla que pueda engancharla.
- Lava la vela antes de guardarla, no después. Guardar suciedad orgánica —polen, restos de aves, hojas— durante cinco meses es la mejor receta para encontrarte manchas fijadas en primavera.
- Sécala del todo. Una vela guardada húmeda huele mal y puede desarrollar manchas de moho difíciles de quitar.
- Deja los herrajes de pared instalados y protegidos; volver a colocarlos cada primavera multiplica los agujeros en el muro. Si son de acero común, una capa de grasa o un tapón evita que se oxiden en invierno.
Limpieza y guardado que alargan la vida de la tela
El mantenimiento de un toldo vela es poco, pero constante. Lo que estropea el tejido es la combinación de suciedad, humedad retenida y roce, no el uso en sí.
Limpieza de temporada
- Frecuencia: un lavado a fondo al retirarla para el invierno y otro al montarla en primavera suele bastar. Si vives en zona con calima, polen abundante o obras cerca, añade uno a mitad de verano.
- Cómo: extiéndela en una superficie limpia, moja con manguera a presión suave, aplica jabón neutro con una esponja blanda y aclara a fondo hasta que no quede jabón. Que no quede jabón importa: los restos atraen suciedad.
- Qué evitar: lejía y limpiadores clorados, disolventes, hidrolimpiadora a alta presión (puede abrir la trama y dañar costuras), cepillos de cerda dura y lavadora. También evita secarla al sol sobre una superficie que destiña.
- Manchas puntuales: las deposiciones de aves y la savia se quitan mucho mejor en fresco. Si ves una, actúa ese mismo día en lugar de esperar al lavado general.
Doblado y almacenamiento
Enróllala en lugar de plegarla con dobleces marcados: un pliegue repetido siempre en la misma línea acaba debilitando la fibra. Guárdala en una bolsa de tela transpirable, no en plástico cerrado, que retiene humedad. Un lugar seco, ventilado y a temperatura estable, lejos de radiadores, de la caldera y del suelo del trastero. Si en tu trastero ha habido roedores alguna vez, guarda la bolsa en un recipiente rígido cerrado.
Revisión anual de los puntos débiles
Antes de volver a montarla, dedica diez minutos a mirar tres cosas: las esquinas y sus ojales, buscando deformaciones, hilos sueltos o zonas donde el tejido se haya adelgazado; las costuras perimetrales, tirando suavemente para ver si algún punto ha cedido; y los herrajes, comprobando que los mosquetones cierran, que los tensores giran y que no hay corrosión. Sustituir un herraje gastado cuesta poco; una vela suelta puede costar mucho más.
Qué comprobar al recibir el pedido
Media hora bien invertida el día que llega el paquete evita casi todos los problemas posteriores, y además es exactamente lo que la ley te permite hacer antes de decidir si te lo quedas.
- Cuenta las unidades. El pack anuncia cuatro velas. Cuéntalas antes de guardar el embalaje.
- Mide la tela. Extiende una vela en el suelo y mide sus lados con cinta métrica. La ficha habla de medidas «aproximadas», así que puede haber tolerancia; lo que interesa es saber la medida real antes de marcar los anclajes en la pared. Anota también el lado largo.
- Comprueba el color. El crema debe ser uniforme en toda la pieza y coherente entre las cuatro velas del pack. Diferencias visibles de tono entre unidades que van a colgar juntas son motivo razonable para reclamar.
- Revisa esquinas y ojales. Mira si las esquinas llevan refuerzo, si los ojales están firmes y si hay hilos sueltos o puntadas saltadas. El tipo de refuerzo no está publicado, así que esta inspección es tu única fuente de información sobre ese punto.
- Revisa el perímetro. Recorre los tres lados buscando deshilachados, cortes o zonas donde la trama esté abierta.
- Comprueba qué herrajes vienen. Abre el paquete completo y anota si incluye cuerdas, mosquetones o tensores. Como la ficha no lo especifica, esto solo se sabe al abrirlo. Si no viene nada, tendrás que comprar tres uniones por vela antes de poder instalarla.
- Busca la etiqueta del producto. Suele llevar composición y recomendaciones de lavado. Guárdala o fotografíala.
- Conserva el embalaje unos días hasta haber hecho la comprobación completa.
Si algo no cuadra, escribe con fotos a atención al cliente describiendo el defecto y el número de unidades afectadas. Cuanto antes, mejor documentado queda.
Compra: precio, garantía y derecho de devolución
El pack figura a 143,82 € por las cuatro unidades, con SKU S8901262. La disponibilidad y el precio los gestiona la propia tienda y pueden variar; consúltalos en el momento de finalizar el pedido, ya que es la única fuente fiable.
Garantía legal
En España, la garantía legal de conformidad para productos nuevos comprados a partir del 1 de enero de 2022 es de tres años, según el Real Decreto-ley 7/2021, que modificó el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (Real Decreto Legislativo 1/2007). Cubre las faltas de conformidad del producto: que no se corresponda con la descripción, que no tenga las características anunciadas o que presente defectos de fabricación. No cubre el desgaste normal por uso ni los daños causados por una instalación inadecuada o por dejar la vela montada durante un temporal.
Derecho de desistimiento
En venta a distancia dispones de 14 días naturales desde la recepción para desistir del contrato sin necesidad de justificar tu decisión, conforme a los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Puedes desembalar y examinar el producto para comprobar su naturaleza, características y funcionamiento, igual que harías en una tienda física; solo cabe una deducción por depreciación si lo manipulas más allá de eso. Extender la vela en el suelo para medirla y revisar las costuras entra dentro de lo permitido; instalarla taladrando la pared y usarla un mes, no.
Tienes el procedimiento completo en la página de devoluciones y garantía.
Sobre notas y reseñas
Esta ficha no publica puntuación editorial, recuento de valoraciones ni resultados de pruebas propias, porque no se han realizado ensayos de este artículo. Lo que lees aquí son datos de la ficha del fabricante, geometría comprobable y criterios generales de instalación de toldos vela, con los huecos señalados como tales.
Cuatro toldos vela triangulares de 300 × 400 cm en color crema, para montar solapados y reorientables según la hora y la temporada. Formato manejable por una sola persona, pensado para terrazas, áticos y patios donde una vela de 500 × 500 cm no cabe.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos metros cuadrados cubre realmente una vela de 300 x 400 cm?
La tela mide unos 6 m² si las dos medidas publicadas son los lados que forman el ángulo recto. La sombra útil es otra cosa: depende de la altura a la que la cuelgues y de la hora. Al mediodía de verano la sombra cae casi bajo la propia vela, así que aprovechas prácticamente esos 6 m². A media tarde la sombra se desplaza varios metros y cubre una superficie parecida, pero situada lejos de la vela. Por eso conviene decidir primero a qué hora quieres sombra y colocar la vela en consecuencia.
¿Cuál es la diferencia entre la crema de 300 x 400 y la crema de 500 x 500?
La superficie y, con ella, la instalación. Si en ambos casos las medidas son catetos, el formato 500 × 500 tiene algo más del doble de tela (unos 12,5 m² frente a 6 m²) y su lado largo mide unos 7,07 m en lugar de 5 m. Necesita más espacio libre, puntos de anclaje más sólidos porque recoge más viento y dos personas para tensarla. El 300 × 400 cabe en terrazas y áticos, se maneja solo y se reorienta con facilidad. Puedes comparar las dos fichas: crema 500 × 500 cm.
¿Es mejor el color crema o el blanco?
Cambian tres cosas: el blanco devuelve más luz y deja una luz más neutra debajo, deslumbra algo más visto a contraluz y marca antes la suciedad y las escorrentías. El crema disimula mejor las marcas entre lavados y da una luz más cálida. En cuanto a calor, ninguna de las dos fichas publica datos y la diferencia entre dos tonos claros es mínima, así que no elijas esperando grados de menos. Aquí tienes la alternativa: blanco 300 × 400 cm.
¿El toldo vela es impermeable?
La ficha del fabricante no publica ese dato, así que no podemos afirmarlo ni negarlo para este artículo concreto. Como criterio general, los toldos vela de sombreo se diseñan transpirables para que ventilen y para evitar que el agua forme bolsas que carguen los anclajes. Nuestra recomendación es no contar con esta vela como protección frente a la lluvia. Si necesitas cubierta estanca, busca un toldo con lona impermeable o una pérgola cubierta.
¿Qué gramaje tiene el tejido y qué factor de protección UV ofrece?
No consta ninguno de los dos datos en la ficha de este artículo. La ficha publica color crema, material poliéster, cuatro unidades y medidas aproximadas de 300 × 400 cm. No vamos a dar cifras de gramaje ni de protección ultravioleta que no estén declaradas por el fabricante. Si esos datos son determinantes para tu decisión, pregúntalos antes de comprar a través de la página de contacto.
¿A qué altura debo colgarla?
Un rango práctico en vivienda es entre 2,2 m en el vértice más bajo y 3,2 m en el más alto. Por debajo de 2,2 m molesta al circular; por encima de 3,2 m la sombra se desplaza demasiado y complica el desmontaje. Nunca la montes horizontal: deja al menos 30–40 cm de diferencia de altura entre el vértice más alto y el más bajo para que el agua escurra y el aire caliente pueda salir.
¿Por qué hay que instalarla tensa?
Porque un tejido no tiene rigidez propia: solo puede trabajar estirado. Tensa, reparte el empuje del viento de forma continua hasta los tres anclajes. Floja, flamea: se hincha y se vacía decenas de veces por minuto, fatiga las costuras y los ojales, somete los anclajes a golpes en vez de a tracción estable y desgasta el tejido por abrasión en los mismos pliegues. Tensa alternando los tres vértices poco a poco, hasta que desaparezcan las arrugas, y revisa la tensión a las dos semanas porque el conjunto cede algo con el uso.
¿Aguanta el viento? ¿Cuántos km/h?
La ficha no publica ninguna cifra de resistencia al viento, y aunque la publicara sería del tejido, no de tu instalación: quien falla suele ser el taco de la pared o el nudo de la esquina. El criterio seguro es no dejarla montada con aviso de viento fuerte: se afloja o se baja, y es cuestión de minutos. Una vela que se suelta en un ático es un riesgo para terceros del que responde quien la instaló.
¿Incluye cuerdas, tensores o mosquetones?
No consta en la ficha. Compruébalo al abrir el paquete. Si no vienen, necesitarás tres elementos de unión por vela entre cada esquina y su anclaje. Los tensores de husillo son la opción más cómoda porque permiten recuperar la holgura sin desmontar nada, y en zonas costeras conviene que sean de acero inoxidable por el salitre.
¿Puedo anclarla a la barandilla de mi terraza o a un árbol?
A una barandilla metálica soldada y bien empotrada, sí, revisando antes sus fijaciones: la vela tira en horizontal, y muchas barandillas están calculadas para otro tipo de empuje. A un árbol de tronco grueso también, siempre con una cincha ancha que reparta la presión y nunca con alambre o cuerda fina, que dañan la corteza. Descarta tabiques huecos, celosías, canalones y cualquier elemento que se mueva al empujarlo. Y si vas a anclar a fachada o a elementos comunes, consulta antes las normas de tu comunidad de propietarios.
¿Hay que quitarlas en invierno?
En la mayor parte de la península, sí: entre finales de octubre y marzo. Los temporales de invierno son más frecuentes, la nieve acumulada carga la tela con un peso para el que no está pensada y los ciclos de hielo y deshielo castigan tejidos y herrajes. Aflója los tres vértices por igual, suelta primero el más alto, lava la vela antes de guardarla, sécala del todo y enróllala en una bolsa transpirable. Los herrajes de pared se dejan puestos para no multiplicar agujeros.
¿Cómo se limpia sin estropear el tejido?
Extendida en el suelo, con manguera a presión suave, jabón neutro y esponja blanda, aclarando hasta que no queden restos de jabón. Evita lejía y limpiadores clorados, disolventes, hidrolimpiadora a alta presión, cepillos duros y lavadora. Las manchas de aves y la savia salen mucho mejor en fresco, así que actúa el mismo día. Sécala completamente antes de guardarla.
¿Qué garantía tengo y puedo devolverla si no me convence?
La garantía legal de conformidad es de tres años para productos nuevos comprados desde el 1 de enero de 2022, según el Real Decreto-ley 7/2021 que modificó el Real Decreto Legislativo 1/2007. Además, en venta a distancia tienes 14 días naturales desde la recepción para desistir sin justificar tu decisión, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. Puedes desembalar y examinar el producto para comprobar sus características, igual que en una tienda: extenderla y medirla entra dentro de lo permitido; instalarla taladrando y usarla un mes, no. Tienes el detalle en devoluciones y garantía.