Velas de sombra Aktive Triangular Blanco 300 x 400 cm (4 Unidades)
Pack de cuatro velas de sombra triangulares en color blanco, con medidas aproximadas de 300 x 400 cm cada una. Esta ficha se centra en lo que sí puedes comprobar: la geometría del triángulo y la superficie que sombrea de verdad, qué aporta el blanco frente a un tono crema, cuántos anclajes hacen falta y a qué altura, cómo orientarla según el recorrido del sol, y qué revisar en cuanto abras la caja.

Respuesta directa: una vela triangular descrita como «300 x 400 cm» no da 12 m² de sombra. Es un triángulo: según cómo esas dos cifras describan la pieza, la tela ronda entre 4,5 y 6 m², y la sombra útil en el suelo es todavía menor porque la vela se monta inclinada y el sol casi nunca cae vertical. Con las cuatro unidades del pack, solapadas como pide un montaje sensato, la zona cubierta realista está más cerca de 15-20 m² que de los 24 m² que salen de sumar sin más. El color blanco es la única diferencia frente a la versión crema del mismo tamaño: refleja más luz, la tela se calienta menos y deja debajo una luz más clara y neutra, a cambio de deslumbrar algo más y de que la suciedad se vea antes.
Qué compras exactamente: lo publicado y lo que no consta
Antes de entrar en montaje y orientación conviene separar dos cosas que en las fichas de jardín se mezclan siempre: los datos que el fabricante publica y los que el vendedor da por supuestos. Aquí solo hay cuatro datos duros, y el resto está sin publicar.
Lo que consta en la ficha de Aktive es esto: color blanco, material poliéster, cuatro unidades por pack y medidas aproximadas de 300 x 400 cm. Nada más. Ni gramaje, ni factor de protección ultravioleta, ni una cifra de resistencia al viento, ni el tipo de costura del perímetro, ni de qué están hechos los ojales, ni si el pack incluye cuerdas o tensores, ni si el tejido está recubierto y repele el agua o si por el contrario deja pasar el aire.
Eso no convierte el producto en malo. Lo que hace es cambiar tu forma de comprarlo: en vez de fiarte de una tabla de especificaciones, compruebas tú los cuatro puntos que importan cuando llega el paquete, y planificas el montaje sin dar por hecho nada que no esté escrito.
| Dato | Situación | Qué hacer con ello |
|---|---|---|
| Color | Publicado: blanco | Compruébalo contra la foto al recibirlo; entre «blanco», «hueso» y «crema» hay diferencia visible al lado de una pared pintada |
| Material | Publicado: poliéster | Determina cómo se lava y cómo se guarda; no dice si lleva recubrimiento |
| Unidades | Publicado: 4 por pack | Cuéntalas al abrir; cada una es independiente |
| Medidas | Publicado: 300 x 400 cm aprox. | «Aprox.» es literal: mide los tres lados con cinta antes de calcular anclajes |
| Tercer lado del triángulo | No publicado | Mídelo; condiciona por completo la distancia entre anclajes |
| Gramaje del tejido | No publicado | No lo supongas; valóralo al tacto y por el peso del paquete |
| Protección ultravioleta | No publicada | Trátala como sombra, no como protector solar: la crema sigue haciendo falta |
| Resistencia al viento | No publicada | Sin cifra no hay umbral; desmóntala ante aviso de rachas fuertes |
| Impermeabilidad / transpirabilidad | No publicada | Monta siempre con desnivel para que el agua escurra |
| Cuerdas, tensores y mosquetones | No publicado si se incluyen | Presupuesta herrajes aparte y decide después si te sobran |
Una ficha que no publica gramaje ni resistencia al viento no está ocultando nada necesariamente. Lo que te está diciendo es que el criterio de compra tiene que ser el uso, la geometría y el montaje, no una tabla de números que nadie ha medido.
Sobre la marca, una precisión que conviene dejar clara: Aktive es una marca de un tercero. TuRegalo.vip vende este artículo como cualquier otra tienda, sin vinculación con el fabricante, sin licencia y sin patrocinio. Toda la descripción de esta página es descriptiva, y la información oficial del producto la manda quien lo fabrica.
La geometría de un triángulo de 300 x 400: cuánta sombra sale de verdad
Este es el punto donde más gente se equivoca, y es puro cálculo de instituto. Cuando lees «300 x 400 cm» el cerebro hace 3 × 4 = 12 y se imagina doce metros cuadrados de sombra. En un toldo rectangular sería casi verdad. En un triángulo, no.
Las tres lecturas posibles de esas dos cifras
El fabricante publica dos medidas para una figura que tiene tres lados, así que hay más de una manera de interpretarlas. Estas son las razonables:
- Triángulo rectángulo con catetos de 3 y 4 metros. Es la lectura clásica, y tiene una consecuencia bonita: por el teorema de Pitágoras la hipotenusa mide exactamente 5 metros (3² + 4² = 9 + 16 = 25, y la raíz de 25 es 5). La superficie es base por altura dividido entre dos, es decir, 3 × 4 / 2 = 6 m².
- Base de 4 metros y altura de 3 metros. Si las cifras describen base y altura en lugar de dos lados, la superficie sale idéntica: 4 × 3 / 2 = 6 m². El triángulo cambia de forma, pero no de área.
- Triángulo isósceles con dos lados de 3 metros y base de 4. Aquí la altura se calcula con Pitágoras sobre la mitad de la base: la raíz de 3² − 2², o sea la raíz de 5, unos 2,24 metros. La superficie baja a 4 × 2,24 / 2 ≈ 4,5 m².
De ahí sale el rango honesto: entre 4,5 y 6 m² de tela por unidad. La única forma de salir de dudas es medir los tres lados con una cinta métrica en cuanto abras el paquete. Es un minuto de trabajo que te ahorra taladrar en el sitio equivocado.
De la superficie de tela a la sombra que pisas
La superficie de la vela y la mancha de sombra que hay en el suelo no son lo mismo, por dos motivos que se suman.
El primero es la inclinación. Una vela bien montada no queda horizontal: se le da altura distinta a cada vértice para que escurra el agua y salga el aire caliente. Esa inclinación hace que la proyección vertical de la tela sea algo menor que su superficie real. Con los desniveles habituales la pérdida es modesta, pero existe.
El segundo, y mucho más grande, es la altura del sol. Solo cuando el sol está justo encima la sombra cae debajo de la vela. El resto del tiempo la sombra se proyecta desplazada y deformada, y una parte se te va a la pared, al seto o al vecino. Es decir: la vela sombrea siempre unos metros cuadrados parecidos, pero no siempre los que a ti te interesan.
| Configuración | Velas usadas | Cobertura orientativa | Para qué sirve |
|---|---|---|---|
| Una vela suelta | 1 | ~4,5-6 m² de tela | Cubrir una mesa pequeña, una tumbona o un arenero |
| Dos velas enfrentadas formando cuadrilátero | 2 | ~9-12 m² con solape mínimo | Mesa de comedor exterior para 6 |
| Tres velas en abanico | 3 | ~12-16 m² reales | Zona de estar completa con paso libre |
| Cuatro velas solapadas a distinta altura | 4 | ~15-20 m² reales | Terraza entera o zona de comedor más zona de sofá |
| Cuatro velas repartidas por zonas | 4 | 4 manchas de sombra independientes | Jardín con puntos separados: mesa, hamaca, juegos, barbacoa |
Fíjate en el salto entre la última fila de la tabla y la penúltima. Sumar cuatro veces 6 da 24, pero solapar es lo que evita las rayas de sol que caen justo en medio de la mesa cuando el sol se mueve. Ese solape se paga en metros cuadrados. Planifica con un 20-25 % menos de superficie de la que salga de la suma y no te llevarás la decepción.
Por qué el blanco y no el crema: lo que cambia de verdad
Esta unidad tiene una hermana idéntica en tamaño y formato que solo cambia de color: la versión crema de 300 x 400 cm. Si estás dudando entre las dos, la decisión no es estética. El color de una vela de sombra cambia tres cosas concretas.
Reflexión de luz y calor
Una superficie blanca refleja una fracción mayor de la luz visible que le llega; una crema, algo menos, porque absorbe parte del extremo azul del espectro. Traducido a la terraza: la tela blanca se calienta menos al sol. Y una tela que se calienta menos irradia menos calor hacia abajo, que es el efecto que notas cuando te pones bajo un toldo oscuro y sientes que sigue haciendo bochorno aunque no te dé el sol.
Es una diferencia real, aunque hay que dimensionarla bien: el factor que más manda en la sensación térmica bajo una vela es que haya aire circulando. Una vela blanca montada plana, sin salida para el aire caliente, rinde peor que una crema montada con buen desnivel. El color ayuda; el montaje decide.
Luminosidad debajo
Aquí el blanco tiene una ventaja y un inconveniente, y depende de para qué uses el espacio.
La ventaja: bajo una vela blanca la luz que pasa es más clara y más neutra. Los colores de la mesa, la comida y la ropa se ven como son. Si vas a comer, leer o trabajar fuera, esa luz difusa y limpia es agradable y no obliga a encender nada a media tarde. Con un crema la luz que se cuela va ligeramente teñida de cálido y el conjunto queda más apagado.
El inconveniente: esa misma claridad deslumbra más si miras hacia arriba. Con el sol pegando en la cara superior, la tela blanca se convierte en una superficie muy brillante. Debajo se está bien, pero levantar la vista es incómodo. En una zona de tumbonas donde la gente se pasa la tarde mirando al cielo, el crema es más descansado para la vista. En una zona de mesa, donde miras al frente, no notarás la diferencia.
Visibilidad de la suciedad y del polen
Ninguna vela se ensucia más por ser blanca. Lo que ocurre es que en el blanco todo se ve: el polvo, los cercos de agua de lluvia, las manchas de pájaro, la savia que gotea de un pino y, sobre todo, el polen. En primavera, una vela blanca bajo un árbol amarillea a ojos vista en cuestión de días, mientras que en un crema esa misma capa de polen pasa casi desapercibida porque el tono es parecido.
Ese detalle tiene una consecuencia práctica: con el blanco vas a lavar más a menudo si te importa el aspecto. No porque el tejido lo necesite, sino porque lo vas a ver. Y también tiene una ventaja poco comentada: detectas antes cuándo hay que limpiarla, y una tela que se limpia con regularidad acumula menos suciedad incrustada que otra que disimula durante tres temporadas.
El blanco pide más mantenimiento visual y devuelve una luz mejor. El crema perdona la suciedad y da una sombra más recogida. No hay una opción superior: hay un sitio con árboles encima y un sitio despejado, y eso es lo que decide.
La regla rápida para elegir color
- Elige blanco si la zona está despejada, si vas a comer o leer debajo, si buscas que el espacio se vea amplio y luminoso, y si no te importa pasar la manguera con cierta frecuencia.
- Elige crema si la vela va bajo árboles o cerca de tierra suelta, si la usas sobre tumbonas donde se mira hacia arriba, o si prefieres un tono que se integre con fachadas ocres, piedra o madera.
Blanco 300 x 400 frente a sus dos hermanas del catálogo
En la tienda hay tres velas de sombra Aktive triangulares muy parecidas, y merece la pena poner las diferencias en una sola tabla para no comprar la equivocada.
| Modelo | Medidas | Color | Superficie por unidad | Cuándo la eliges |
|---|---|---|---|---|
| Blanco 300 x 400 (esta página) | 300 x 400 cm aprox. | Blanco | ~4,5-6 m² | Zona despejada, mesa o zona de trabajo, quieres luz clara y no te asusta lavar |
| Crema 300 x 400 | 300 x 400 cm aprox. | Crema | ~4,5-6 m² | Mismo tamaño, pero bajo arbolado, sobre tumbonas o con fachada ocre o de piedra |
| Crema 500 x 500 | 500 x 500 cm aprox. | Crema | Notablemente mayor | Necesitas cubrir mucha superficie con pocas piezas y tienes anclajes muy separados |
La decisión se resuelve en dos preguntas encadenadas. Primero: ¿cuánta distancia hay entre tus puntos de anclaje? Si tus paredes, postes o árboles quedan a más de cuatro metros, el formato de 300 x 400 se te queda corto y toca mirar el de 500 x 500. Segundo, si el tamaño te vale: ¿la zona está limpia o llena de árboles? Despejada, blanco. Con hojas, resina y polen cayendo encima, crema.
Una advertencia sobre el modelo de 500 x 500: más superficie significa más empuje de viento sobre los mismos tres puntos. Si vas a por el grande, los anclajes tienen que ser mejores, no iguales.
Altura, puntos de anclaje y tensión: la parte que decide si dura
La vela casi nunca es lo que falla. Lo que falla es el punto donde la has atado. Cada vértice de un triángulo tensado soporta un tirón permanente que se multiplica con cada racha, y ese tirón va directo al taco, al poste o a la rama.
Tres puntos, ninguno improvisado
Una vela triangular necesita exactamente tres anclajes, uno por vértice. Los candidatos habituales son la fachada de la casa, un muro de carga, una columna del porche, un poste plantado a propósito o un árbol maduro. Los que dan problemas también son siempre los mismos: barandillas de balcón sujetas por tornillos a la baldosa, vallas ligeras de simple torsión, ramas de menos de un palmo de grosor y paredes de ladrillo hueco sin taco químico.
Si te falta un punto, la solución honesta es un poste. Un poste tiene que ir empotrado o atornillado a una base firme, y conviene inclinarlo unos pocos grados hacia fuera de la vela para que trabaje a compresión en vez de doblarse. En árbol, siempre con eslinga ancha alrededor del tronco, nunca con cuerda fina que estrangule la corteza.
La altura de trabajo
El fabricante no publica altura recomendada, así que va por sentido común y por el uso. Deja el vértice más bajo por encima de la cabeza con margen suficiente para que alguien levante los brazos, se ponga de pie en una silla o pase con una bandeja. Y luego, lo importante: los tres vértices no van a la misma altura.
Esa diferencia de altura entre vértices es lo que le da a la vela su forma alabeada característica. Sirve para dos cosas a la vez: el agua de lluvia escurre hacia el punto bajo en lugar de acumularse en el centro, y el aire caliente que se queda atrapado debajo sale por el punto alto. Una vela plana hace justo lo contrario en ambos casos.
Cómo tensar sin pasarse
La tensión correcta es un equilibrio, y los dos extremos son malos:
- Demasiado floja: la tela ondea con cada racha, las costuras trabajan a fatiga, y con lluvia se forma una bolsa en el centro. Una bolsa de agua pesa decenas de kilos y es la causa más común de que un ojal se arranque o de que se venga abajo un anclaje.
- Demasiado tensa: concentras carga permanente en tres puntos y en tres esquinas de tela. La vela pierde toda capacidad de absorber una racha moviéndose, y todo el golpe se lo llevan las costuras y los herrajes.
El punto razonable es una tela firme, sin ondulaciones al tacto, pero que ceda un poco si empujas con la mano desde abajo. Los tensores de rosca ayudan mucho aquí, porque permiten corregir en pequeños pasos sin desmontar nada. Como el pack no publica si trae tensores, cuenta con comprarlos aparte.
Revisión periódica
Una vez al mes durante la temporada, dedica cinco minutos a: comprobar que los tres anclajes siguen firmes y no se han aflojado, mirar el estado de los ojales y de las esquinas, y reajustar la tensión, que se pierde sola porque el tejido cede un poco con el uso y el calor. Si detectas un descosido pequeño o un ojal que empieza a bailar, resuélvelo antes de la siguiente racha: los daños pequeños en una vela de sombra crecen rápido.
Orientación según el recorrido del sol
Aquí es donde una vela bien colocada le saca metros a otra mal colocada del mismo tamaño. Y el error de partida es casi siempre el mismo: colocar la vela encima de lo que quieres proteger, en vez de colocarla donde tiene que estar para que la sombra caiga ahí.
Dos datos de partida que la gente ignora
El primero: en la España peninsular, el mediodía solar no es a las 12:00 del reloj. El territorio está en el huso horario centroeuropeo pese a caer geográficamente en el meridiano de Greenwich, así que con el horario de verano el sol alcanza su punto más alto alrededor de las 14:00, y en el oeste peninsular todavía más tarde. Si diseñas la sombra pensando en las 12:00, la vas a colocar mal por unas dos horas.
El segundo: el sol no sale por el este salvo en los equinoccios. En verano sale claramente por el nordeste y se pone por el noroeste, describiendo un arco largo y alto. En invierno sale por el sureste y se pone por el suroeste, con un arco corto y bajo. Eso explica por qué una vela que en agosto da sombra perfecta en septiembre ya deja pasar sol por un lateral.
Alturas del sol y longitud de la sombra
Al mediodía del solsticio de verano el sol está muy alto en toda España: en las latitudes peninsulares, en torno a los 70-77 grados sobre el horizonte según lo al sur que estés. Con el sol a esa altura, la sombra de un objeto mide alrededor de un tercio de su altura, así que la mancha de sombra de la vela cae prácticamente debajo de ella.
En los equinoccios, a mediodía, el sol está unos veinte grados largos más bajo, y la sombra se alarga hasta ser comparable a la altura del objeto. Y a media tarde de cualquier día de verano, con el sol ya bajo, la sombra se estira varios metros hacia el este. Por eso:
- Si la zona que quieres proteger es de mediodía (comida, siesta), coloca la vela justo encima.
- Si es de tarde (merienda, cena temprana, tumbonas), desplaza la vela hacia el oeste de la zona y súbele el vértice de ese lado.
- Si es de mañana, desplázala hacia el este.
Y un truco de campo que vale más que cualquier cálculo: antes de taladrar, pasa un día mirando. Deja una silla en el sitio exacto donde va a estar la mesa y anota a qué hora le da el sol y desde dónde. Media hora de observación repartida en una jornada te evita colocar tres anclajes en el sitio equivocado.
Orientación de la fachada
Con orientación sur el sol llega alto y bastante frontal buena parte del día: la vela trabaja casi en horizontal y el blanco luce, porque la tela recibe mucha radiación directa y el hecho de que se caliente menos se nota. Con orientación oeste el problema es el sol bajo de la tarde, que entra casi horizontal y por debajo de cualquier vela: ahí necesitas bajar mucho el vértice del lado oeste, y aun así una vela sola no lo resuelve del todo. Con orientación este el sol molesta a primera hora y con menos intensidad acumulada. Con orientación norte, en verano recibes sol al amanecer y al atardecer por los extremos del arco solar, y poco más.
Viento, lluvia e invierno: cuándo desmontarla
Vamos con la parte incómoda. El fabricante no publica ninguna resistencia al viento para este modelo, así que no existe un umbral que puedas usar como referencia. Cualquier cifra que leas en una tienda para este producto concreto es inventada, y actuar sobre una cifra inventada es peor que no tener ninguna.
La regla prudente sin cifra oficial
Sin dato del fabricante, el criterio razonable es este:
- Con brisa normal, la vela puede quedarse montada y bien tensada.
- Con aviso de rachas fuertes, o si oyes la tela restallar, destensa o desmonta. Destensar reduce el empuje sobre los anclajes; desmontar lo elimina.
- Ante aviso meteorológico por viento o temporal, desmóntala. Diez minutos de trabajo frente a una pared con el taco arrancado.
- Nunca la dejes montada sin vigilancia durante semanas en una segunda residencia. Es el escenario clásico de la vela que aparece en el jardín del vecino.
Ten presente cómo se distribuye el esfuerzo: la tela recibe el empuje repartido en toda su superficie, pero lo transmite concentrado a tres puntos. Por eso lo que cede casi nunca es el poliéster, sino el taco de la pared, la base del poste o el ojal de la esquina.
Lluvia
La ficha no dice si el tejido es impermeable o si deja pasar el agua, así que no puedes contar con ninguna de las dos cosas. Lo que sí puedes hacer, y funciona en ambos casos, es montar con desnivel suficiente para que el agua escurra siempre hacia un vértice bajo. Si al llover se te forma un vientre de agua en el centro, la vela está demasiado floja o demasiado plana: corrígelo antes de la siguiente tormenta, no después.
Invierno
En zonas con heladas, granizo o lluvias fuertes, lo sensato es guardarla durante el invierno. Dejarla puesta todo el año la somete a ciclos de hielo, humedad prolongada y viento sin que nadie esté delante para vigilarla, y no compensa. Además, en invierno el sol está bajo y la sombra deja de ser un problema.
Y en el blanco hay un motivo añadido: una vela clara que pasa el invierno a la intemperie acumula suciedad y cercos de agua que luego cuesta más quitar que si la hubieras guardado limpia y seca en octubre.
Limpieza y guardado de una vela blanca
El mantenimiento de una vela de poliéster es sencillo, y el color blanco solo cambia la frecuencia, no el método.
Limpieza en temporada
Una pasada de manguera a presión suave por las dos caras, una vez al mes durante la temporada de uso, retira el polvo y el polen antes de que se incrusten. Es el gesto que más rendimiento da por minuto invertido. Si hay manchas resistentes, agua tibia con jabón neutro y un cepillo de cerdas blandas, frotando sin saña y aclarando muy bien: el jabón que se queda dentro del tejido atrae más suciedad que el polvo original.
Nada de lejía, disolventes, quitamanchas agresivos ni hidrolimpiadora a presión alta. La lejía es tentadora precisamente porque la vela es blanca, y es un error: ataca las fibras y cualquier tratamiento superficial que la tela pueda llevar de fábrica. Un blanco algo apagado es mucho mejor negocio que un blanco brillante con la tela debilitada.
Sobre la lavadora, la respuesta corta es que no. El bombo y sobre todo el centrifugado castigan las costuras perimetrales y los ojales, que son justo las piezas que no puedes reparar en casa. Si la mancha se te resiste del todo, una tintorería industrial que trabaje lonas y toldos es la salida razonable.
Manchas típicas y qué hacer con cada una
- Polen: manguera en cuanto lo veas. Si lo dejas y llueve encima, se convierte en un cerco amarillento mucho más difícil.
- Excrementos de pájaro: reblandecer con agua y retirar con cuidado, sin rascar en seco.
- Resina o savia: es la peor. Cuanto más fresca, mejor. Si el árbol de encima gotea resina cada verano, plantéate en serio si el blanco es tu color.
- Moho: aparece cuando se guarda húmeda. Se previene secando bien; una vez instalado, casi nunca se va del todo.
Guardado
El orden importa: primero limpiar, después secar por completo y solo entonces guardar. Guardarla con humedad es la vía directa al moho, y el moho en una tela clara se ve para siempre.
Guárdala enrollada, no doblada. Un doblez repetido siempre en la misma línea acaba marcando el tejido y creando un punto débil. Enrollarla en torno a un tubo de cartón grueso o de PVC mantiene la tela sin pliegues marcados. Sitio seco y ventilado, lejos de una fuente de calor y sin peso encima, y con las cuerdas y herrajes en una bolsa aparte que no roce la tela.
Qué comprobar en cuanto lo recibas
Como la ficha publica poco, la comprobación de recepción vale más aquí que en otros productos. Diez minutos con una cinta métrica te dan más información que cualquier descripción.
- Cuenta las unidades. Cuatro velas, no tres. Suena obvio, y es el fallo de pack más frecuente.
- Comprueba el color. Ponla al lado de algo blanco de referencia. Si lo que ha llegado es un tono hueso o crema, no es el artículo que has pedido y es motivo de reclamación, no un matiz de la foto.
- Mide los tres lados. Con cinta métrica, sobre suelo liso y con la tela estirada sin tensar. Anota los tres números: son el dato que el fabricante no publica y el que necesitas para colocar los anclajes.
- Revisa el perímetro. Recorre los tres lados mirando la costura del borde. Busca hilos sueltos, tramos descosidos o zonas donde la costura se salga del dobladillo.
- Revisa las esquinas y los ojales. Es donde se concentra todo el esfuerzo. Que estén completos, sin grietas alrededor y sin tejido deformado.
- Mira si trae herrajes. Cuerdas, mosquetones, tensores: si no vienen, tendrás que comprarlos antes de montar nada, y eso cambia tu presupuesto y tu fin de semana.
- Extiéndela al sol. Un minuto a contraluz revela agujeros pequeños, zonas con la trama abierta y defectos de tejido que en el suelo no se ven.
- Guarda el embalaje hasta que hayas hecho todo lo anterior. Si algo no cuadra, la devolución es mucho más simple.
Y hazlo antes de taladrar. Una vez que has hecho tres agujeros en la fachada según unas medidas que no has verificado, el problema deja de ser de la vela.
Compra, garantía y devolución
Tres cosas que conviene tener claras antes de darle al botón, y ninguna es opinable porque están en la ley.
Garantía legal de conformidad: 3 años. Para productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, el plazo es de tres años desde la entrega. Lo fijó el Real Decreto-ley 7/2021 al modificar el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (RDL 1/2007). Si una costura se descose o un ojal cede por defecto de fabricación, ahí tienes tu vía. El desgaste normal por uso a la intemperie no es falta de conformidad.
Desistimiento: 14 días naturales. En compra a distancia tienes catorce días naturales desde la recepción para desistir sin justificar tu decisión, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Y ese derecho incluye poder desembalar y comprobar el producto: abrir la bolsa, extender la vela y medirla es exactamente lo que la ley te permite. Solo cabe una deducción por depreciación si la manipulas más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza, características y funcionamiento. Una vela de sombra no es un producto personalizado ni un precintado por higiene, así que no le aplica ninguna de las excepciones habituales.
Disponibilidad y plazos. Antes de contar con las velas para una fecha concreta, comprueba la disponibilidad en el propio botón de compra: el estado de stock lo marca el proveedor y puede cambiar. Si necesitas confirmación de plazo para un regalo con fecha, escríbenos desde contacto antes de comprar. Las condiciones completas están en devoluciones y garantía.
Si estás buscando ideas de regalo para alguien con jardín o terraza, en el blog hay guías por tipo de destinatario, y una específica de regalos para abuelo jardinero. El resto del catálogo está en la tienda.
Cuatro velas triangulares blancas de 300 x 400 cm aproximados en poliéster. La ficha publica color, material, unidades y medidas; el gramaje, la protección ultravioleta, la resistencia al viento y los accesorios de montaje no están publicados y así lo decimos. Si tus anclajes están a menos de cuatro metros, la zona está despejada y quieres luz clara debajo, este es el formato y el color que encajan.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta sombra da realmente una vela triangular de 300 x 400 cm?
Menos de los 12 m² que sugiere multiplicar 3 por 4: es un triángulo, no un rectángulo. Según cómo describan esas dos cifras al triángulo, la superficie de tela queda entre unos 4,5 y 6 m². Y la sombra útil en el suelo es todavía menor, porque la vela se monta inclinada y el sol rara vez cae vertical: la mancha de sombra se desplaza y se alarga a lo largo del día.
¿Qué medidas publica el fabricante y cuáles no?
La ficha indica color blanco, material poliéster, 4 unidades y medidas aproximadas de 300 x 400 cm. No publica el tercer lado del triángulo, ni el gramaje, ni un factor de protección UV, ni resistencia al viento, ni el tipo de costura, ojales o tensores, ni si el tejido es impermeable o transpirable. Todo eso figura como no publicado y conviene medirlo y comprobarlo al recibir el pack.
¿Qué gano eligiendo el blanco en vez del crema?
El blanco refleja más luz visible, así que la tela se calienta menos al sol y devuelve menos calor hacia abajo, y deja debajo una luz más clara y neutra. A cambio, esa misma claridad deslumbra más si miras hacia arriba y hace que el polvo, el polen y las manchas de pájaro se vean antes. El crema filtra un punto más de luz y disimula la suciedad, pero se ve más apagado. Puedes comparar con la versión crema del mismo tamaño.
¿El blanco se ensucia más rápido que el crema?
No se ensucia más rápido: se le nota antes. Es la misma suciedad, pero contrasta con el fondo claro. En la práctica eso obliga a lavarla con más frecuencia si te importa el aspecto, sobre todo en primavera con el polen y bajo pinos o plátanos de sombra. Si el sitio es sucio y no quieres lavados frecuentes, el crema es más indulgente.
¿Cuántos puntos de anclaje necesito y a qué altura?
Tres puntos por vela, uno por vértice, y ninguno improvisado: cada uno recibe tirón permanente. Una altura de trabajo cómoda deja el vértice más bajo por encima de la cabeza con margen para levantar los brazos, y el resto por encima. Da altura distinta a cada vértice para que la vela quede alabeada: así el agua escurre y el aire caliente sale por el punto alto.
¿Cómo la oriento para que dé sombra a la hora que me interesa?
Mira dónde cae la sombra, no dónde está la vela. En la España peninsular el mediodía solar de verano llega hacia las 14:00 del reloj, así que la hora de sol más alto no es la del reloj. En verano el sol sale por el nordeste y se pone por el noroeste, y a mediodía está muy alto: la sombra queda casi bajo la vela. A media tarde el sol baja y la sombra se alarga hacia el este, por eso conviene desplazar la vela hacia el oeste de la zona que quieres proteger.
¿Se puede dejar puesta con viento?
El fabricante no publica ninguna resistencia al viento para este modelo, así que no hay una cifra que puedas usar como límite. La regla prudente es desmontarla ante aviso de rachas fuertes y no dejarla montada sin vigilancia durante temporales. Una vela tensada transmite todo el empuje a tres puntos, y el que suele ceder es el anclaje o la pared, no la tela.
¿Es impermeable? ¿Puedo dejarla en la lluvia?
No consta. La ficha dice poliéster, pero no indica si lleva recubrimiento, si es transpirable o si repele el agua, así que no se puede afirmar ninguna de las dos cosas. Móntala siempre con desnivel para que el agua escurra: una bolsa de agua en el centro pesa muchos kilos y es la causa habitual de que se arranque un ojal o un anclaje.
¿Cómo se lava y se guarda en invierno?
Agua fresca a presión suave por las dos caras, jabón neutro y cepillo blando para las manchas, aclarado abundante y secado completo antes de guardarla. Nada de lejía ni de disolventes. Para el invierno, desmóntala, sécala del todo y guárdala enrollada en sitio seco y ventilado: guardarla húmeda o doblada siempre por el mismo pliegue es lo que la estropea.
¿Puedo usar las cuatro velas por separado?
Sí, son cuatro piezas independientes. Puedes montarlas solapadas para cubrir una zona grande, repartirlas por rincones distintos o dejar alguna de repuesto. Solapando pierdes superficie útil, así que cuenta con menos metros cuadrados de los que salen de sumar las cuatro.
¿Qué garantía tiene y qué pasa si no me convence?
La garantía legal de conformidad en España es de 3 años desde la entrega para productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, según el RDL 7/2021 que modificó el RDL 1/2007. Y en compra a distancia tienes 14 días naturales para desistir sin justificar tu decisión, con derecho a desembalar y comprobar el producto (arts. 102-108 del RDL 1/2007). Abrir la bolsa para medir la vela y ver el color no te quita ese derecho.
¿Qué reviso nada más recibir el pack?
Que vengan cuatro velas y no tres; que el color sea blanco y no crema u «hueso»; mide los tres lados con cinta métrica y anótalos, porque el tercero no viene publicado; comprueba si el pack trae cuerdas, mosquetones o tensores o si tienes que comprarlos aparte; y revisa costuras perimetrales, ojales y esquinas antes de montar nada. Cualquier discrepancia se reclama mejor con fotos del embalaje sin abrir del todo.